Título: Tierra de mujeres
Autor: María Sánchez
Editorial: Seix Barral
Año de edición: 2019

Descripción: Hija y nieta de veterinarios, la última de varias generaciones vinculadas desde hace años a la tierra y a los animales, María Sánchez (Córdoba, 1989) es la primera mujer en su familia en dedicarse a un oficio desempeñado tradicionalmente por hombres. Su día a día como veterinaria de campo pasa por recorrer España en una furgoneta y esquivar las miradas en un entorno predominantemente masculino como es el mundo rural. En este personalísimo ensayo, la escritora se propone servir de altavoz y dar espacio a todas las mujeres silenciadas en los campos españoles, a todas aquellas que tuvieron que renunciar a una educación y a una independencia para trabajar la tierra con las manos y cuidar de sus familias.
A partir de historias familiares, de reflexiones sobre ciencia y literatura fruto de sus lecturas y de algunos de los conflictos que asolan al medio rural en España (la despoblación y el olvido de los pueblos, la explotación de los recursos naturales, el incumplimiento de políticas ambientales o las condiciones laborales en el campo), Tierra de mujeres viene a llenar un hueco en el debate sobre feminismo y literatura rural. Busca, además, ofrecer una visión de la vida en campo realista, alejada de las postales bucólicas dadas desde las grandes ciudades, y subrayar el peligro de perder para siempre un conocimiento hasta ahora transmitido de generación en generación.

Puntuación: 

Reseña: Al fin otro libro de esos que se merecen puntuar con la nota más alta. Le he cogido un cariño tremendo a este libro y más al saber que lo ha escrito una escritora que proviene de mi misma ciudad natal.

Se trata de un ensayo, pero yo lo considero poesía pura, ya que es lo que puedes leer en cada una de sus líneas.

El libro está estructurado en dos partes, una primera en la que María da voz activa a las mujeres que viven en los pueblos, en el mundo rural y no solo a ganaderas y agricultoras, sino a las mujeres todo terreno que han sido invisibles ante la sociedad. Mujeres que siempre han estado ahí. Mujeres que preparan a sus hijos para ir a la escuela, mujeres que cocinan, que dejan la casa limpia, arreglan a los suyos, mujeres dedicadas a las tareas domésticas, y aún así les «sobra tiempo», por decirlo de alguna manera, para ayudar al marido en las tareas del día a día sin recibir nada a cambio. Este libro es una reivindicación brutal ante la invisibilidad con la que han vivido estas heroínas.

Hay una segunda parte en el que María a través de anécdotas nos narra una vida de emociones que ha vivido, haciendo un homenaje a sus tres mujeres cercanas más importantes; su tatarabuela paterna, su abuela materna y su madre. Estas tres generaciones femeninas con las que ha vivido multitud de momentos cercanos a la naturaleza. En mi caso, a pesar de haber vivido siempre en una ciudad, con cada una de las líneas leídas de este libro ha hecho que volviera a mi niñez, reviviendo montones de momentos que viví cerca del campo, disfrutando de la naturaleza. Y ya no solo se trata de un libro para la gente que ha vivido cerca del campo, ya que habla de nuestras madres, abuelas y bisabuelas y es importante para darle el reconocimiento que se merecen y cuestionarte cosas que nunca nos habíamos planteado.

Yo no me crie en una tribu indígena, pero crecí rodeada de animales. Mi familia me dejó caerme, llenarme las rodillas de barro y heridas. Me enseñó a silbar y a correr tras el rebaño de cabras que teníamos, a aprender a apartar las jaras con las manos, a beber en el arroyo con un cacito de corcho, a ir a las gallinas con una cesta a por los huevos, a recoger verduras en el huerto y frutos de los árboles que plantaba mi abuelo por cada nieto que nacía. A apilar la leña, a vendar ramitas de los nuevos injertos que se hacían con retales de tela, a hacer queso fresco por las tardes con la leche que traían la noche anterior todos los cabreros del pueblo.
Mi familia me enseñó a cuidar todo lo que me rodeaba, a ayudar a mis abuelos y a no cansarme nunca de oírlos.

En resumen, es un ensayo de lectura obligada, en el que si le tengo que poner alguna pega es que se te hace muy corto y hace que inmediatamente, tras leer unos pocos párrafos, te den ganas de llegarte a la librería más cercana a por el otro título que ha escrito María Sánchez, Cuadernos de campo.

Es un libro diferente a todas las novelas que he leído recientemente, un libro necesario, que debe de ser leído tanto por mujeres como los hombres y valorar lo que otras generaciones femeninas han vivido y lo que han hecho de forma invisible ante la sociedad.

Que bonito lo que has escrito, María. De verdad, es un libro que hay que leerlo.