En el jardín del ogro. Leila Slimani

Leila Slimani

En el jardín del ogro


Adèle parece tener una vida perfecta. Trabaja como periodista, vive en un bonito apartamento en Montmartre con su marido Richard, médico especialista, y con su hijo de tres años, Lucien. Sin embargo, bajo esta apariencia de cotidianidad, Adèle esconde un inmenso secreto, la necesidad insaciable de coleccionar conquistas.

«Da igual, está todo perdido. Desear ya es ceder. Se han levantado las barreras. No serviría de nada contenerse.¿Para qué? Da igual. Ahora piensa como los opiómanos, los ludópatas. Está tan orgullosa de haber mantenido a raya la tentación unos cuantos días que se ha olvidado del peligro.»

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Puntuación


Reseña


No ha habido libro que haya leído que trate mejor la adicción sexual desde una perspectiva femenina como tema principal de la novela.

Es mi primer acercamiento a Leila Slimani, y he de decir, que tras leerlo, he ido corriendo a por otro ejemplar suyo, Canción dulce, espero que vuelva a dejarme con tan buena sensación.

En esta novela, Leila nos relata la vida de Adèle, una periodista de éxito que vive en un barrio “adinerado” de Paris junto a su hijo y su marido, una vida idílica podría decirse. Una mujer que a priori lo tiene todo, pero no por ello le lleva a organizar su vida en torno a su impulso, una adicción extrema al sexo.

Con el fin de sentirse atraída, Adèle es completamente incapaz de detenerse ante dicha adicción, aprovechando todas las oportunidades que se le presentan, como puede ser tras una copa después del trabajo, con los mismos amigos de su marido, o en situaciones surrealistas como en mitad de un callejón con algún desconocido; multitud de encuentros sexuales casuales con el fin de satisfacer su adicción.

Según avanza la novela nos vamos dando cuenta que Adele realiza estos encuentros sin más motivo aparente más que por la adicción en sí. Tiene un vacío dentro de sí misma que siente la necesidad de llenarlo con su adicción, llevándole a destruirse a sí misma poco a poco. Donde en el comienzo de la novela parece como un simple desliz, comprobamos que llega a perder totalmente el control de esta situación.

Lo que más me ha gustado de la novela es la narración en sí, a través de un lenguaje explícito y directo. Leila nos describe multitud de momentos íntimos de cada encuentro en la vida de Adèle, así como la tensión que nos hace vivir al pensar en su marido, ajeno totalmente de lo que realmente realiza su mujer.

En resumen, una lectura ágil, transgresora y enigmática y con un fondo psicológico a analizar tras las acciones que usa la protagonista para sentirse viva; que he devorado prácticamente de una sentada.