Gema. Milena Busquets

Milena Busquets

Gema

Anagrama, 2021


La vida de una escritora de cuarenta y tantos años transcurre sin grandes sobresaltos, entre sus dos hijos y una relación que parece a punto de terminar. Pero esa existencia razonablemente plácida se ve sacudida por la reaparición de un fantasma del pasado en forma de repentino recuerdo: Gema.

Gema fue una compañera de colegio que murió de leucemia con quince años, una de las dos muertes que marcaron su infancia; la otra fue la de su padre, pero él había vivido toda una vida, mientras que Gema se fue antes de tiempo. ¿Qué existencia hubiera tenido? ¿En quién se habría convertido? ¿Cuándo la vio por última vez? ¿Pudo despedirse de ella? ¿Por qué el tiempo ha ido diluyendo el recuerdo de la amiga muerta?

Tratando de rescatar del olvido a Gema, la narradora inicia unas pesquisas que la llevarán a reunirse con viejas amigas que también la conocieron, a buscar alguna foto de grupo de la clase, a visitar el colegio, a rastrear esquelas en un periódico, a indagar sobre lo sucedido con el restaurante que tenían los padres de la chica…

Esta es una novela sobre el pasado que creemos haber olvidado pero que nos persigue, sobre las pérdidas que nos marcan y la necesidad de despedirse. Pero también es una novela sobre las ganas de vivir y las pequeñas alegrías de lo cotidiano, sobre el amor –a los amantes, a los hijos– y sobre las amistades que nos acompañan incluso después de desaparecer.

El libro, a un tiempo liviano y profundo, vitalista y compungido, confirma el talento de Milena Busquets tras el extraordinario éxito internacional de su anterior novela, También esto pasará, y permite disfrutar de nuevo de su singular capacidad para abordar emociones y sentimientos con un estilo inimitable que le ha granjeado una legión de fieles lectores.

Comprar libroEbook / Kindle

Puntuación


Reseña


No me acerqué a este libro con altas expectativas, ya que había leído todo tipo de opiniones, y algunas de ellas no muy buenas, pero para poder opinar hay que meterse de lleno en el libro y decidir por ti mismo. Mi opinión es que me ha gustado, sobre todo la forma con la que está escrito, e incluso he de decir que se me ha hecho corto al tener tan solo 150 páginas. Además, ha sido el primer encuentro que he tenido con un texto de Milena, y sí, en nada me haré con su También esto pasará, me ha dejado con ganas de más y es buena señal.

Quiero pensar que la mayoría de gente espera personajes con algo especial, y aquí nos encontramos a una protagonista nada fuera de lo común, un personaje que podría ser cualquiera de nosotros, en el que algo del pasado se le quedó muy marcado, en este caso, la muerte por leucemia de una compañera de colegio de la infancia llamada Gema.

A la protagonista de la novela, una traductora de cuarenta y pico años, que vive junto a su marido y dos hijos, le atormenta tanto lo ocurrido con su compañera del pasado que abre una investigación personal en torno a Gema y saber qué fue de ella. Siente una necesidad de reencontrarse con el pasado y así poder cerrar un círculo que se le quedó marcado. Hace una serie de reflexiones sobre cómo son nuestros recuerdos, ella cree recordar que la pudo ver por última vez en el patio del colegio y la necesidad de saber si pudo despedirse de ella, aunque nadie de su alrededor lo recuerda así. Todos tenemos alguna historia del pasado que se nos queda por tiempo.

Tras informarme sobre la novela, me ha resultado curioso que se trata de una novela de auto ficción, ya que realmente Gema existió, y tal como aparece en el libro, fue una antigua compañera de Milena, con lo que la autora le hace un bonito homenaje.

En resumidas cuentas, Milena ha conseguido con su narración que me meta de lleno en la novela y viaje a ese patio del colegio. Anagrama nunca falla, y te recomiendo que leas esta novela cargada de recuerdos, historias cotidianas, y temas tan íntimos como el duelo de una temprana pérdida o las relaciones la amistad.

Una novela tan corta pero que nos deja joyas como estas:

«Besar siempre requería un segundo aprendizaje. En la infancia todos sabíamos besar, nos pedían y nos reclamaban besos sin cesar y nuestros besos eran celebrados hasta la locura. Más tarde, en la adolescencia, tomábamos posesión de nuestros besos; habría debido ser una ceremonia formal entre padres e hijos: ‘A partir de ahora, hijo mío, podrás besar a quien quieras.’ Y entonces debíamos olvidar todos los besos que – medio obligados – habíamos dado a tías, madrinas, abuelas y adultos diversos para empezar a besar de nuevo desde cero.»

«Uno se enamora de toda la gente con la que se cruza, aunque sea solo durante un nanosegundo. Luego se nos pasa y nos olvidamos, pero durante un instante, todos hemos estado enamorados de todos.»

«A los quince años ya sabemos todo lo que sabremos sobre la amistad, no mejoramos como amigos, en todo caso empeoramos.»