Las gratitudes. Delphine de Vigan

Delphine de Vigan

Las gratitudes

Anagrama, 2021


«Hoy ha muerto una anciana a la que yo quería. A menudo pensaba: ”Le debo tanto.“ O: ”Sin ella, probablemente ya no estaría aquí.“ Pensaba: ”Es tan importante para mí.“ Importar, deber. ¿Es así como se mide la gratitud? En realidad, ¿fui suficientemente agradecida? ¿Le mostré mi agradecimiento como se merecía? ¿Estuve a su lado cuando me necesitó, le hice compañía, fui constante?», reflexiona Marie, una de las narradoras de este libro. Su voz se alterna con la de Jérôme, que trabaja en un geriátrico y nos cuenta: «Soy logopeda. Trabajo con las palabras y con el silencio. Con lo que no se dice. Trabajo con la vergüenza, con los secretos, con los remordimientos. Trabajo con la ausencia, con los recuerdos que ya no están y con los que resurgen tras un nombre, una imagen, un perfume. Trabajo con el dolor de ayer y con el de hoy. Con las confidencias. Y con el miedo a morir. Forma parte de mi oficio.»

A ambos personajes –Marie y Jérôme– los une su relación con Michka Seld, una anciana cuyos últimos meses de vida nos relatan estas dos voces cruzadas. Marie es su vecina: cuando era niña y su madre se ausentaba, Michka cuidaba de ella. Jérôme es el logopeda que intenta que la anciana, que acaba de ser ingresada en un geriátrico, recupere aunque sea parcialmente el habla, que va perdiendo por culpa de una afasia.

Y ambos personajes se involucrarán en el último deseo de Michka: encontrar al matrimonio que, durante los años de la ocupación alemana, la salvó de morir en un campo de exterminio acogiéndola y ocultándola en su casa. Nunca les dio las gracias y ahora querría mostrarles su gratitud…

Escrita con un estilo contenido, casi austero, esta narración a dos voces nos habla de la memoria, el pasado, el envejecimiento, las palabras, la bondad y la gratitud hacia aquellos que fueron importantes en nuestras vidas. Son las respectivas gratitudes las que unen a los tres inolvidables personajes cuyas historias se entrelazan en esta conmovedora y deslumbrante novela.

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Puntuación


Reseña


Con Delphine de Vigan me está pasando al igual que con Amelie Nothomb. Libro que publica, libro que tengo la necesidad de leer. A pesar de que «Nada se opone a la noche» sea mi libro favorito de la autora, este me ha dejado una muy buena sensación.

Siempre digo que no hace falta que un libro sea muy extenso para que sea uno de esos que se queda en tu mente por tiempo, y este es uno de ellos. Prácticamente lo puedes leer de una sentada, pero las palabras que hay en su interior se te quedarán en tu cabeza por tiempo.

No hace falta más de tres personajes para escribir una buena historia. En este caso conocemos a Michka, una mujer que envejece y a la que le diagnostican afasia, un trastorno del lenguaje que se caracteriza por la dificultad de comunicarse y usar las palabras correctamente.

Otro de los personajes es Marie, una vecina que es como si fuera de su familia y la que se encarga de trasladar a Michka a una residencia de ancianos cuando ve que condición empeora, va perdiendo su independencia y considera que no puede seguir viviendo sola.

El ultimo de los personajes es Jerome, terapeuta del habla que trabaja con Michka todas las semanas para frenar su enfermedad y es el que en sus sesiones semanales le ayuda a resolver un asunto pendiente de su pasado, un círculo que siente la necesidad de cerrar.

Nuestro tiempo es limitado y según avanza la novela vemos cómo día a día e inevitablemente el cuerpo va empeorando. Cada día pierde su capacidad de expresarse a pesar de haber dedicado su vida a las palabras, trabajando como correctora literaria.

Ha sido una lectura super emotiva, a pesar de ser una breve novela, la autora consigue que le cojas cariño a los personajes, enamorándote de cada uno de ellos como si los conocieras desde hace tiempo. Queda muy claro que es un libro que recomiendo y me ha encantado.

¿Os habéis preguntado alguna vez cuántas veces en la vida habéis dado realmente las gracias? Unas gracias sinceras. La expresión de vuestra gratitud, de vuestro agradecimiento, de vuestra deuda.
¿A quién?
¿Al profesor que os abrió la puerta al mundo de los libros? ¿Al joven que intervino cuando os agredieron en la calle? ¿Al médico que os salvó la vida?
¿A la vida misma?