Mamut

Eva Baltasar

Mamut


La protagonista de Mamut es una chica arcaica atrapada en la vida moderna. Su hábitat es la ciudad, donde trabaja para vivir. Quiere ser madre, y esto la obliga a acercarse a los hombres ¿Cómo resistir el hormiguero humano si tienes instinto de cazador solitario?

Un día abandona la ciudad, cambia de entorno y se convierte en la dueña de una casa completamente aislada. Allí solo están el pastor, la soledad y bestias que te alimentan o te amenazan. El instinto trabaja, la conciencia se altera y se gesta una transformación.

Esta no es una novela más sobre la huida al campo, esto es una bomba de relojería sobre las llagas de la sociedad contemporánea, una narración in crescendo que aúlla a merced de esta novelista salvaje que es Eva Baltasar.

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Puntuación


Reseña


Qué ganas tenía de volver a leer a Eva Baltasar. Me fascinaron sus dos novelas anteriores, Permafrost y Boulder, por lo que una publicación de una novela nueva era de obligada lectura.

Con más razón, cuando Mamut, es parte del tríptico que forman los tres títulos nombrados, con historias independientes que tienen como nexo en común la vida de tres mujeres distintas, narradas en primera persona, que viven incómodas en el tiempo, lugar y con la sociedad con la que les ha tocado convivir.

En Mamut conocemos a una mujer joven, afortunada por vivir en pleno centro de Barcelona pero agobiada por los trabajos precarios que le ha tocado ejercer, trabajando para vivir. Una mujer que con tan solo veinticuatro años llega a obsesionarse por quedarse embarazada y conseguir ser madre soltera a cualquier precio. Organiza incluso una fiesta el día de su veinticuatro cumpleaños, llamada por ella como fiesta de la fecundación, con el fin de acercarse al primer hombre que se le cruce para lograr su objetivo.

Tras no conseguir su propósito de ser madre y sentir que vive en un ambiente asfixiante, decide abandonar la ciudad para instalarse en una casa aislada, en un ambiente rural cerca del bosque, para sentir que es dueña de si misma, apartándose de la civilización. Un cambio brusco tras estar viviendo en plena ciudad cosmopolita, donde la prisa lo es todo, a un ambiente solitario y pausado.

Me ha recordado por momentos a libros que tanto me gustaron, tal como Invierno de Rick Bass o Un año en los bosques, de Sue Hubbell, en los que similar a esta situación, un personaje solitario nos describe a la perfección su forma de sobrevivir de manera autosuficiente en lugares tan hostiles. Además, Eva Baltasar logra envolverte en el espacio y que vivas tú mismo la situación gracias a sus evocadoras y poéticas descripciones.

Aunque se siente más libre en este nuevo hogar, tampoco es que mejore mucho la situación, ya que también termina trabajando para sobrevivir. Según avanza la novela se va viendo una evolución en la transformación de su carácter y acciones, donde incluso aparece el instinto cazador. Se va convirtiendo poco a poco en un animal salvaje capaz de soportarlo todo, donde incluso en un lugar tan aislado siente que los cazadores siempre la persiguen. De aquí el título de la novela, metáfora usada para definir al animal que se va convirtiendo la joven.

En mi opinión, este libro no te deja indemne, te golpea en cada una de sus frases gracias a la escritura de la autora. No hace falta que una novela sea muy extensa para que te haga sentir situaciones incómodas como las vividas por la protagonista. Estamos ante el libro más salvaje de la trilogía, que si ya te has adentrado en la escritura de Eva Baltasar, es también de obligada lectura.